
La primera vez que fui a una discotheque fue faltándome un mes para cumplir mis 15 años. Estábamos con la Maca en Puerto Varas un verano y la tía Pepa me hizo llamar a mi papá a Santiago para pedirle permiso! asique una vez con la venia paternal en el teléfono, partimos dishosas a "Keops Pirámide", slogan...."Puerto Varas despierta junto a tiii".
No se me va a olvida nunca la sensación de esa primera vez en una lugar casi mitológico para cualquier púber, lleno de humo, luces y la música hot del momento. En la tarde habíamos pinchado de lo lindo con unos lolitos motorizados que habían pasado por el caminito a la playa y que supuestamente iban a estar en el dancing, asique nos vestimos con las mejores pilchas (como olvidar mi body floreado strech so fashion! y que la Maca tenía el mismo atuendo versión polera, cosa que nos causó más de algún conflicto a la hora de la producción nocturna!) y partimos a gozar.
Descubrí que las conversaciones eran mas fáciles de noche, que habían mujeres muy desinhibidas en la pista de baile y que definitivamente "La Pachanga" era el Hit del verano 93.
Ya en la universidad esa cueva negra, lumínica y llena de hombres se convirtió en el mejor lugar para nuestras noches de solteras con ancias de bailar, pinchar y tomar como kosacos!
Nos pasábamos de Miércoles a sábado en la Primitive, La Playa, Blondie, Disco Alameda, Riquelme, 18, Punta Brown, Melody y cuanto local nuevo existiera, conociendo gente, llegando de amanecida a la casa y recolectando momentos increíbles que luego eran horas y horas de reírnos en el recuento final de cada año.
Todo, lo bueno y lo malo, nos pasaba ahí adentro....como será que una vez conversando con la Kote y la Coca, nos dimos cuenta que el 80% de nuestra conversación en un contexto de expresar lo que sentíamos empezaban con "Yo entro a la discotheque y....", como si adentro de la discotheque experimentáramos todas las sensaciones y situaciones que una mujer de 20 años podía vivir!
Eramos demasiado felices....
El sábado pasado fui a una fiesta que prometía! con dos amigas. Ya no hay muchas instancias para nosotras las casi treintañeras para ir a meterse a un tugurio oscuro donde poder bailar, ver gente decente como antaño en las fiestas universitarias y pasar piola en un rinconcito si se te pasaron las copits! Asique vamos por el party.
Debo reconocer que entre el pique de La Dehesa, de donde partimos la noshe de juerga, y la Av. Italia dormí!!!! que mal....entre lo cansada y las 3 piscolas previas caí raja....cuando abrí un ojo la Javi y la Dani ya estaban casi en la cola para pagar la entrada....ok!!!
Me reconstituí y vamos.
Entro, y después de pasar por el túnel de la muerte que había en la entrada, todo oscuro y lleno de pendejas que empujaban para el lado contrario, logramos llegar al bar.
Voy mirando y ahí estoy....nuevamente.
Me enfrento a lo que tanto me carga y que nunca comprendí que paso entremedio: Los personajes masculinos en mis años mozos que pululaban dentro de las fiestas eran seres alegres, medios chalaileros algunos (lo que ahora llaman "pichangueros-piscoleros" lo cual encuentro una muy buena definición para el prototipo a determinar) otros más formales, pero gente feliz, muertos de la risa con los amigos, echándote la talla cuando pasabas, bolseándote el copete y chacoteando relajadamente. Toda gente muy ABC1, de los mejores colegios y universidades, taquillitos al máximo, pero con quienes sabías que era tu mundo y te sentías comoda ahí.
Ahora veo una masa de ejecutivos top, guapísimos todos por cierto, pero infinítamente serios, apagados y con caras de divo. Divo es la mejor palabra que encuentro para definir a la postura estúpida que ha adquirido la gente de mi generación para enfrentarse a la vida. Aquí no estoy generalizando, pero no son pocos.....
Los ves parados de a varios, con sus camisas Polo impecables, con un whisky en la mano y con cara de "yo estoy a otro nivel". Percibo mucha altanería, soberbia, miradas del estilo "quitárse!" (frase célebre de mi padre cuando uno de chica osaba pararse al frente de la televisión mientras daban fútbol o noticias!), niún descuadre y cero posibilidad de querer conversar con ninguna mujer que no se parezca medianamente a la Pampita. Nadie te saca a bailar, con suerte te piden perdón si te empujaron y la mitad de tu trago cayó al suelo y no logras sacarles palabra coquetona cuando le pides el encendedor para prender tu puchito-arma-de-seducción. Y es la misma gente que has visto toda tu vida....solo que ahora más desaparecidos por la falta de espacios de convergencia nocturnos, que antes te veían y era fiesta! ahora con suerte te sueltan un hola a la pasada....será que los efectos del whisky y los de la piscola a 1 peso son muy distintos??....o seré yo??
Que le pasó a esta gente??!!
Los buenos puestos y las lucas los transformaron en seres a los cual yo los llamo "Frígidos Sociales". Pareciera que están ahí por obligación y con cara de irse lo más luego posible de tamaña lata. Miran por encima de la fiesta, como al horizonte. No tienen ganas de bailar, de conocer gente nueva ni de reirse un rato. Quizás si yo fuese el tipo de mujer que ellos consideran público objetivo no estaría pensando igual....pero que pasó con los hombres simpáticos y relajados que se veían antes?? se casaron todos y solo quedan los frígidos sociales!!???. A que van entonces!....Pucha que mal.....
Me conformé con el ping pong de traguito entre las tres, bailé 2 segundos con un curaito que no me iba a hacer perder mi noche y me fui al baño, como siempre lo hago cuando necesito centrarme. Porque después de un rato empiezas inconcientemente a ponerte a la defensiva con el medio ambiente y te pones en la misma actitud desafiante y eliminas a cuanto ser se te cruza por delante jurándote inalcansable y eso no está bien. Hago pipí y me miro al espejo. Me miro a los ojos y me hablo a mi misma: Marita, vas a salir de este baño y vas a conocer a alguien simpático y que valga la pena, se acabó!
Les digo que? jamás nunca me ha fallado. Salí de ahí y se me acercó un lolito a 2 metros del baño...es increíble! haganlo porque se van a sorprender.
Asique me safé de una noche más de tener que lidear con personas non gratas, un ambiente hostil y lejos de mi concepto de pasarlo bien bailando. Lolito fue el acompañante ideal, un gran conversador y hasta bailó con mi cartera colgando del hombro para que no me la pisaran en el suelo! Por lo menos UN ser humano sensible que no necesitó aparentar nada frente a nadie, solo se acercó a conocerme. Quizás no era tan guapo ni jetsético pero era todo lo que necesitaba esa noche. Me dejó en mi casa luego de una "amena charla" hasta las 7:30 de la mañana en el auto, con pajaritos y todo...
....y de frígido no tenía nada!








